Por otra parte, hasta el momento, en Paraguay, casi todas las industrias están usando la grasa vacuna como materia prima para la producción de biodiésel. Así indicó el ingeniero Raúl Hoeckle, presidente de la Mesa Sectorial de Biocombustibles, de Rediex. fuente: abc.com.pyIng. Raúl Hoeckle
Agregó que este sector insistirá en la promoción del biodiésel y en el aumento de la producción del alcohol.
“Hemos hecho bastante hincapié en el biodiésel y en la necesidad de buscar las fuentes de qué producirlo, que hasta hoy ha sido exclusivamente del sebo vacuno por su bajo costo. Pero también estamos viendo diferentes cultivos que permitirían producir un aceite barato que, al final de cuentas, pueda ser competitivo como carburante”, sostuvo Hoeckle. El mismo resaltó que es sumamente importante desarrollar los biocombustibles y que el alcohol es un tema en el que hace años el Paraguay está enfrascado para su mezcla con las naftas. De hecho, el Brasil tomó la iniciativa y Paraguay le siguió inmediatamente.
“Como país, estamos hace bastante tiempo ya en la mezcla del alcohol con las naftas y, de hecho, lo que queremos es seguir avanzando en el tema. En lo que respecta al biodiésel, la mezcla es aún nueva”, apuntó. “Estamos en una proporción del 1% en la mezcla del biodiésel con el gasoíl fósil, y queremos ir aumentando; pero ese incremento se dará cuando las instalaciones de control de calidad estén todas instaladas en el país y que el consumidor pueda tener la plena certeza de lo que está comprando para su vehículo, de que es un combustible que está acorde con las normativas”, señaló Hoeckle.
Con respecto a la producción del alcohol, el industrial manifestó que la primera preocupación es satisfacer el mercado local y una vez que eso suceda, pensar en la exportación del carburante. Acotó que es importante generar nuevos consumidores de alcohol, lo que permitirá usar mayor combustible nacional renovable, menos dañino para el medioambiente; y generar también más puestos de trabajo con el cultivo de caña dulce. Señaló, además, que la idea es aumentar la mezcla del alcohol con el diesel y las naftas.
Cultivo de jatrofa despierta interés
Tenerife se compromete a plantar en Senegal 321.000 hectáreas de jatropha
Este plan incluye un programa de inversiones en biocombustibles cuyo objetivo es lograr la autosuficiencia en diesel para el año 2015
Para ello se ha comprometido la empresa Cultesa, participada por Corporación insular.
La República de Senegal a través del plan REVA (regreso a la agricultura) pretende la regeneración de la economía rural mediante la creación de empleo para los jóvenes. Este plan incluye un programa de inversiones en biocombustibles cuyo objetivo es lograr la autosuficiencia en diesel para el año 2015 disminuyendo así la dependencia energética, además de diversificar las fuentes de energía y reducir la contaminación.
La coordinación de todos los programas nacionales de biocombustible se realiza a través del instituto senegalés de investigación agrícola con el cultivo in vitro de la planta denominada jatropha para la elaboración de biocombustible como prioridad de dicho organismo.
La intención del Gobierno de Senegal es plantar hasta 321.000 hectáreas de jatropha antes del 2015, distribuyéndose la superficie por las comunidades rurales con una superficie mínima de 1.000 hectáreas en cada comunidad. Las ventajas de elegir jatropha como planta a partir de la cual se generará el aceite que producirá el biocombustible son múltiples, entre otras ventajas, se encuentra la de ser muy resistente.
Efecto multiplicación
Se trabaja sobre estimaciones, aunque elCabildo está convencido de que el efecto multiplicación se va a dar, “y se va a dar bien”, tal y como reconocía el consejero de Agricultura, José Joaquín Bethencourt recientemente. Además, la planta se adapta a cualquier tipo de terreno por lo que puede usarse para combatir la desertificación y rehabilitar zonas degradadas. En esta materia, la colaboración del Cabildo se centrará en la colaboración científica para la selección del material vegetal de gran rendimiento, optimización de las técnicas de multiplicación in vitro y otras tradicionales, elaboración de proyectos de investigación conjunto y otras iniciativas de formación queserán necesarias.
fuente: lagacetadecanarias.net
Congreso Biofuel2g
Los principales expertos en biocombustibles se darán cita los días 23 y 24 en Pamplona en el Congreso Biofuel2g lunes, 21 de enero de 2008
Navarra como líder en el sector de energías renovables, en particular de los biocarburantes, será centro de reflexión, debate y exposición por parte de 22 personas expertas internacionales y nacionales de diez países europeos
Más de doscientos profesionales asistirán los próximos días 23 y 24 de enero en Baluarte al Congreso Internacional de Biocarburantes de Segunda Generación, organizado por el Gobierno de Navarra, en el que intervendrán los principales expertos nacionales e internacionales en biocombustibles.
De esta forma, Navarra como líder en el sector de energías renovables, en particular de los biocarburantes, será centro de reflexión, debate y exposición por parte de 22 personas expertas internacionales y nacionales de diez países europeos, de diversas directrices y casos prácticos en materia de I+D+i en biocombustibles, y más concretamente en biocarburantes (biocombustibles para transporte) de segunda generación, obtenidos a partir de residuos y materiales lignocelulósicos.
El programa del Congreso se centra en dos jornadas de trabajo divididas en varias sesiones, una inicial para informar de la situación actual de los biocombustibles y, a continuación, se abordará la disponibilidad de recursos y las tecnologías de producción para la obtención de biocarburantes de segunda generación. El Congreso concluirá con las aplicaciones e impacto de los biocarburantes en el sector de la automoción.
El sector de los biocarburantes ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años, tanto a nivel europeo como mundial. Los beneficios esperados de su introducción en el mercado (disminución de la dependencia energética, contribución a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y al desarrollo socioeconómico) han sido el motor de este crecimiento, dando lugar al establecimiento de ambiciosos objetivos de implementación en la Unión Europea.
La mejora de los costes de producción y el desarrollo de nuevas tecnologías de producción de los biocarburantes de segunda generación constituyen un reto de gran trascendencia para alcanzar los objetivos marcados por la UE en relación a la utilización de biocarburantes de forma sostenible.
La organización de este congreso, promovido por el Gobierno de Navarra a través de ANAIN (Agencia Navarra de Innovación), se enmarca en el Programa “Euroinnva Navarra”, incluido en el Programa de Acciones Innovadoras del FEDER 2000-2006. La asesoría científico-técnica de este Congreso ha sido realizada por CENER (Centro Nacional de Energías Renovables).
España alcanzará la cuota de la UE sobre Biocombustibles sin reducir masa forestal ni cultivo para alimentación
Así lo afirmó hoy la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, tras presidir la firma en Madrid del Protocolo de Gestión Integrada sobre las Zonas Costeras del Mediterráneo.
Según recordó la ministra, el Gobierno de España, de acuerdo con la ley aprobada en año pasado, tiene que establecer unos porcentajes mínimos de utilización de bioetanol y biodiésel en carburantes.
En este sentido, afirmó que ya hay una orden ministerial de Industria sobre la que se acaba de pronunciar la Comisión Nacional de la Energía, con "un amplio dictamen que está siendo estudiado en estos momentos por el Ministerio de Industria" para formalizar dichos porcentajes.
"La previsión del Ejecutivo", subrayó, es "cumplir con el objetivo comunitario de alcanzar el 10% de peso de los biocarburantes en los carburantes en el horizonte de 2020".
Además, aseguró que el Gobierno "está conforme con la orientación que la Comisión Europea está dando en el debate de los biocombustibles", para "analizar su ciclo de vida de modo que el balance global sea positivo tanto en términos ambientales como sociales", garantizando que "no se produzcan a costa de reducir masas forestales ni en competencia con cultivos para la alimentación".
"En España tenemos la posibilidad de generar cultivos energéticos y desarrollar una política potente para el fomento de biocarburantes, y para ello ya tenemos las primeras normas en vigor, pendientes del último desarrollo reglamentario", concluyó Narbona.
fuente: discapnet.es
Biocombustibles un camino por recorrer ...
Campo: Es la conclusión de la Dirección de Informaciones y Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario. Además, estiman que los cultivos que se destinan a energía demandan un pequeño porcentaje del total de hectáreas agrícolas del mundo.
Vamos a tratar de mostrar la incidencia global de la producción de biocombustibles en la producción mundial de alimentos. Para ello reproducimos en parte el artículo "Producción de Biocombustibles", en el que se expresa que la producción mundial de biocombustibles se triplicó desde el año 2000 hasta el corriente año, pasando de 4.800 millones de galones a 16.000 millones. De todas maneras, y a pesar de tan significativo aumento, solo representa el 3% de la oferta de combustibles para el transporte.
Lamentablemente no se informa en ese trabajo la producción de países como el nuestro. Hasta hace poco la producción argentina de biocombustibles ha sido en pequeña escala, pero recientemente han entrado a funcionar dos plantas de biodiesel que en conjunto producirían alrededor de 450.000 toneladas al año. Para el primer semestre del corriente año se habilitarían otras dos plantas con un total aproximado de 500.000 y, posteriormente, nuevas plantas. Estimamos que hacia mediados del año 2008 la capacidad de producción de biodiesel en nuestro país estaría en el orden del 1,1 a 1,2 millones de toneladas. De ahí que si se tomasen en cuenta otros países que no están incluidos en la lista (ver recuadro), la producción de biocombustibles podría ser mayor a los 16.000 millones de galones allí estimados.
Radiografía bioenergética
En EE.UU. la producción de etanol en base al maíz insumió, según datos del USDA, 53,8 millones de toneladas de maíz en la campaña 2006/07. Para el 2007/08 se estima que el consumo sería de casi 81,3 millones de toneladas. La producción de etanol durante el año pasado fue de 6.500 millones de galones, es decir que con una tonelada de maíz se obtienen 120,8 galones de etanol, o sea 459 litros (esta cifra de rendimiento nos parece elevada. Es probable que mezcle la producción de maíz de los dos ciclos). Para el corriente año, con los 81,3 millones toneladas de maíz se podría producir 9.821 millones de galones de etanol, es decir 37.320 millones de litros de etanol.
La producción estadounidense de nafta para motores está en el orden de los 540.000 millones de litros. Es decir que la producción de etanol de maíz, si se concretase la estimación de más arriba de 37.320 millones de litros, llegaría a alrededor del 6,9% de aquella producción.
En base a los datos anteriores estimamos que la utilización de maíz para etanol a nivel mundial estaría en el orden de los 92 millones de toneladas. Con respecto a la utilización de oleaginosas para producir biodiesel, estimamos alrededor de 35 millones de toneladas.
Habría que estimar también la utilización de caña de azúcar para la producción de etanol. Para el principal productor, Brasil, se utilizan 237 millones de toneladas que se cultivan en alrededor de 3 millones hectáreas. La producción de Brasil estaría en el orden de los 5.200 millones de galones de etanol. Si le sumamos la producción de la India y de otros países estaríamos en el orden de 5.500 millones de galones. Para obtener esta producción se utilizan alrededor de 250 millones de toneladas de caña de azúcar.
Es decir que la producción de biocombustibles insume alrededor de 92 millones de toneladas de maíz; 12 millones de toneladas de aceite y 250 millones de toneladas de caña de azúcar. Para alcanzar esos volúmenes, el conjunto de países productores utiliza 17,5 millones de hectáreas.
Aporte parcial
Si tenemos en cuenta que según la FAO, en los años 2000/01 había una superficie agrícola de 5.017 millones de hectáreas y que las tierras cultivables llegaban a 1.400 millones de hectáreas, las mencionadas 17,5 millones de ha utilizadas para la producción actual de biocombustibles llega a 1,25% de las tierras cultivables (ver "Cuantas hectáreas...")
Hay que hacer notar que tanto en el maíz como en las semillas oleaginosas, restan subproductos. En el caso del maíz, de un bushel (25,401 kg) se obtienen 10,1 litros de etanol y 7,25 kg de DDGS (granos destilados), que se puede utilizar para la alimentación animal. En el caso de las semillas oleaginosas, para la colza restan alrededor de un 60% de harina y para la soja alrededor del 80%.
Se ha tratado de mostrar en las estadísticas anteriores que los biocombustibles pueden hacer un aporte a la reducción del consumo de combustibles fósiles, pero ese aporte no es más que parcial.
Cuantas hectáreas se destinan
Maíz: teniendo en cuenta que el rendimiento en EE.UU. es en la última campaña de casi 9 tn/ha y la mayor utilización de etanol es en ese país, si dividimos 92 millones de toneladas por 8,5 tn/ha tendríamos una utilización de tierras de casi 11 millones de hectáreas.
Caña de azúcar: los 250 millones de toneladas que se utilizan dividido por el rinde de 80 tn/ha, que es el de Brasil, nos arroja una utilización de tierra de alrededor de 3,1 millones de hectáreas.
Aceite: si la utilización de aceite es de 12 millones de toneladas y el rinde promedio en la Unión Europea (mayor productor de biodiesel) es para la colza de alrededor de 3,5 toneladas por hectárea, tendríamos una utilización de tierras de 3,4 millones de hectáreas.
Es decir que para los mencionados cultivos (maíz, caña de azúcar y semillas oleaginosas) tendríamos una utilización de tierras de 17,5 millones de hectáreas.
Cuanto produjo cada país
La elaboración mundial de biocombustibles en el 2007, discriminado por países, fue la siguiente (en galones = 3.78lts):
Brasil: 4.967 millones de galones a base de caña de azúcar. La producción de biodiesel se deriva de la semilla de castor y es de 64,1 millones.
Canadá: 264,2 millones de galones de etanol a base de maíz y trigo; y 25,4 millones de biodiesel, proveniente de aceites vegetales.
China: 422,7 millones de galones de etanol, a base de maíz, trigo y sorgo azucarado. La producción de biodiesel, proveniente de aceites vegetales producidos o importados y de jatropa, es de 29,9 millones.
Unión Europea: 608,4 millones de galones de etanol derivados de trigo, otros granos, vino, alcohol, etc. De biodiesel de colza, girasol y soja se producen 1.731,9 millones.
India: 105,7 millones de galones de etanol, que se obtienen de caña de azúcar y otros productos. Más 12 millones de galones de biodiesel de la jatropa y de aceite de palma importado.
Indonesia: No se informa producción de etano, que se obtiene de la caña de azúcar. Sí de biodiesel de aceite de palma y de jatropa que alcanza a 107,7 millones de galones.
Malasia: 86,8 millones de galones de biodiesel derivado del aceite de palma.
Tailandia: 79,3 millones de galones de etanol, que deriva de la caña de azúcar y otros productos. De biodiesel se producen 68,8 millones de galones, a base de aceite de palma y de aceites vegetales reciclados.
Estados Unidos: 6.498,7 millones de galones de etanol, fundamentalmente derivado del maíz. La elaboración de biodiesel de aceite de soja y otras oleaginosas, de grasa animal y de grasa y aceite reciclado alcanza 444,5 millones.
fuente: corrientesnoticias.com.ar
Siembra y rendimientos
Como se sabe, los biocombustibles pueden sustituir total o parcialmente a las naftas o el gasoil. Los más conocidos son el etanol y el biodiesel. El primero va en lugar de las naftas, el biodiesel en lugar del gasoil, y no se requieren modificaciones de los motores.
Las ventajas de los biocombustibles es que son renovables, a diferencia de los derivados del petróleo. Además, la quema de hidrocarburos explica el calentamiento global, por las emisiones de dióxido de carbono (CO2), fruto de la combustión de los derivados del petróleo. En cambio, los biocombustibles son menos contaminantes. El alcohol o el biodiesel que se quema en un motor viene de una planta que previamente había absorbido CO2 del aire. Por eso se considera que las emisiones de los biocombustibles son despreciables en comparación con las del petróleo.
La fuente más conocida para hacer etanol (alcohol) es la caña de azúcar, que se utilizó en la Argentina en la década del 70 para la alconafta. Es utilizada en Brasil, donde toda la nafta está mezclada con etanol e incluso hay autos que marchan sólo con este alcohol. En los Estados Unidos, en cambio, se utiliza etanol de maíz. En tanto, para el biodiesel se puede emplear cualquier aceite vegetal: soja, girasol, colza o palma.
La Argentina quiere tomar el ejemplo de Brasil, que tiene un gran desarrollo y en este terreno está listo para expandir fuertemente su producción.
fuente: nuevodiarioweb.com.ar
Empresas alemanas investigan biocombustibles a partir de plantas silvestres
Hasta el momento se ha constatado que de las semillas de la nuez de Jatropha se puede obtener un biodiesel con características similares a las del combustible producido a partir de semillas de olivo.
Empresas alemanas, entre ellas el consorcio automotriz Daimler, investigan la producción de biocombustibles, procedentes de plantas silvestres, alternativos a los que se obtienen de los cereales y la colza, que son alimentos.
El objetivo de utilizar una planta silvestre para la producción de biodiesel es evitar los problemas y las críticas que surgen por el uso de alimentos en la fabricación de combustible.
Daimler trabaja con la firma de refinerías Archer Daniels Midland Company (ADM) y con la empresa Bayer CropScience, esta última es una de las compañías líderes en el mundo en protección de cultivos, sanidad ambiental, biotecnología y semillas.
Estas compañías investigan las posibilidades que ofrece en la fabricación de biocombustibles la planta tropical Jatropha.
La Jatropha es un género que presenta aproximadamente 175 variedades, arbustos y árboles de la familia Euforbiáceas, que crecen de forma nativa en Africa, Norteamérica, y el Caribe.
Hasta el momento se ha constatado que de las semillas de la nuez de Jatropha se puede obtener un biodiesel con características similares a las del combustible producido a partir de semillas de olivo. Además ofrece ventajas: emite poco CO2 y puede contribuir al respeto del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático, opinan los investigadores.
Daimler comprobó, en un proyecto cuya investigación llevó cinco años, algunas de las posibilidades que ofrece esa planta para la producción de biodiesel de alta calidad y llevó a cabo diversos experimentos con ese combustible.
La empresa propone ahora desarrollar estándares de producción y calidad claramente definidos para el biocombustible producido a partir de la Jatropha.
La empresa ADM, por su parte, gestiona en todo el mundo una serie de refinerías de biodiesel, mientras Bayer CropScience prevé el desarrollo de sustancias procedentes de esa planta para la lucha contra las enfermedades y los parásitos.
La Jatropha es una planta silvestre que no se utiliza para la siembra, pero nuevos estudios han demostrado que en todo el mundo hay tierras adecuadas para ese cultivo, en especial en Sudamérica, Africa y países asiáticos como China, India o Indonesia.
La Jatropha puede desarrollarse en suelos pobres y en regiones con alta o baja precipitación pluvial, pero los mejores rendimientos se dan en suelos arenosos de fertilidad media a escasa, no adecuados para cultivo de alimentos en zonas tropicales y subtropicales del mundo.
Por ello no supondría un problema ni restaría superficies de cultivo para la producción de alimentos.
Como tampoco es alimenticia, además evita el debate del uso de alimentos como cereales en la producción de biocombustible, a costa de quitar alimento a la población.
fuente: milenio.com
Los biocombustibles, bajo cuestionamiento
A partir de 2010 las naftas y el gasoil deberán contener al menos 5 por ciento de componentes de origen vegetal. Pero los especialistas son escépticos respecto de las posibilidades de cumplir esta exigencia con el actual volumen de producción y los elevados precios de las oleaginosas. Además, objetan las supuestas ventajas ecológicas de los biocombustibles |
Casi dos años después de su sanción, la ley de biocombustibles, que nació con el objetivo de impulsar la diversificación energética y bajar los niveles de contaminación, está bajo un manto de incertidumbres y cuestionamientos. Varios son los especialistas que ponen entre signos de interrogación los beneficios que estos combustibles verdes traerán al medio ambiente y, sobre todo, dudan sobre la posibilidad real de abastecimiento de biodiésel y bioetanol al mercado interno para el año 2010. De este modo, ingresa en un cono de sombras una de las principales apuestas del Gobierno para enfrentar la escasez y los elevados precios internacionales de los combustibles fósiles. Llegar o no llegar Según Poder cumplir con esa pauta es un objetivo incierto, pues se estima que se necesitarán 283 mil metros cúbicos de bioetanol y cerca de 850 mil de biodiésel por año para abastecer la demanda interna. Es decir, serán precisos Algunos especialistas, como el director ejecutivo de En cambio, para el presidente de Los biocombustibles se han convertido en un negocio muy apetecible, ya que la ley garantiza una serie de incentivos fiscales para quienes produzcan biodiésel (soja, colza, palma y jojoba) o bioetanol (maíz, caña de azúcar, remolacha y mandioca) para abastecer al mercado interno. Pero además varias compañías tienen los ojos puestos en el exterior frente a la creciente demanda europea. Sin embargo, Molina señala que el riesgo de no llegar a cubrir el corte del 5% no está relacionado con la avidez por exportar, y tilda de “caprichosa” la decisión del Gobierno de que “un establecimiento que obtenga la promoción a través del cupo fiscal no pueda al mismo tiempo exportar”. El problema del abastecimiento generó otra discusión entre empresarios y especialistas: ¿comida o combustible? No son pocos los ecologistas que anunciaron la escasez de alimentos, pues más de uno destinará sus plantaciones de soja, maíz o caña de azúcar a la fabricación de biocombustibles debido a su mayor rentabilidad. Tanto para Gioja como para el ingeniero agrónomo y especialista en diversificación productiva del INTA, Juan Carlos Torchelli, la solución está en exportar menos y destinar esa parte al mercado interno. Con el 9 por ciento de la soja que se envía al exterior se podría cumplir con el 5 por ciento que pide la ley. ¿Más ecológico? La polémica en torno a los biocombustibles excede la problemática del suministro. Frente al agotamiento de las reservas de combustibles fósiles, como el petróleo y el carbón, y al aumento de los niveles de contaminación, la ley sancionada en 2006 fue planteada como una solución ecológica. “Debemos observar que la producción y el estímulo del biocombustible implican una estrategia para diversificar la oferta energética y para mensurar adecuadamente un impacto ambiental positivo”, explicó al defender la ley el ex senador y actual gobernador del Chaco, Jorge Capitanich. Pese a ello, la norma no parece cumplir con los objetivos que le dieron nacimiento. Al menos así lo entiende el director político de Greenpeace, Juan Carlos Villalonga, para quien “la ley de biocombustibles no fue impulsada por el sector energético sino por el agrícola, que sólo quiere engrosar sus bolsillos. Además, el biodiésel en base a soja y el bioetanol en base a maíz son muy malos para el medio ambiente”. La integrante del Equipo Interdisciplinario para el Estudio de los Procesos Atmosféricos en el Cambio Global de En este sentido, una reciente investigación realizada por el Instituto Smithsoniano de las Investigaciones Tropicales desalienta la sustitución de combustibles fósiles por biocombustibles, sobre todo del biodiésel obtenido de la soja y el bioetanol del maíz por producir un elevado impacto medioambiental. Aunque cada vez más expertos, tanto a nivel nacional como internacional, cuestionan las bondades medioambientales de los biocombustibles, Molina cree que se trata de generalizaciones sin fundamentos que forman parte de campañas de desprestigio generadas por países que ven en los biocombustibles una amenaza a sus intereses por ser tradicionales exportadores de petróleo. Aminorar la cantidad de autos y mejorar el transporte público no está entre las recetas más populares para remediar la contaminación que produce la emisión de gases de efecto invernadero. La energía solar y la eólica aún resultan muy caras para darle movimiento a los vehículos. Por eso, ante la oleada de críticas al biodiésel y al bioetanol procedentes de la soja y el maíz, el Gobierno y algunas ONG proponen obtener biocombustibles de otras fuentes: celulosa, residuos orgánicos, algas marinas y aceites descartados por los restaurantes. La obligatoriedad del uso de biocombustibles abrió un abanico de oportunidades para el sector agrícola pero también instaló un debate que hasta ahora había sido evitado. El desafío será alcanzar una fórmula que esté compuesta por un verdadero cuidado del medio ambiente, un desarrollo sustentable, un control eficiente y una capacidad productiva capaz de abastecer la demanda interna. Por ahora, sólo se puede hablar de una etapa experimental (CAMPONOVA) |
10 razones para utilizar biodiésel
1. Es un carburante de origen renovable y respetuoso con el medio ambiente.
2. Apenas contiene azufre, principal causante de la lluvia ácida.
3. Disminuye las emisiones de partículas nocivas para la salud, así como las de CO2, principal causante del efecto invernadero.
4. Mejora la combustión, reduciendo claramente las emisiones de hollín y provocando la desaparición de humo negro y olor desagradable.
5. Es biodegradable, y menos peligroso que el gasóleo convencional, ya que tiene un punto de inflamabilidad mucho mayor.
6. Puede utilizarse como carburante, puro o mezclado en cualquier proporción con diesel normal, en todo tipo de vehículos que funcionen con diesel.
7. Es el carburante alternativo para motores diesel. Debido a su composición en aceites vegetales, mantiene el rendimiento del motor convencional, sin tener que efectuar ninguna modificación técnica.
8. Aumenta la vida de los motores al poseer mayor poder lubricante y al manenerlos más limpios debido a sus propiedades lubricantes. Además, reduce la sonoridad de los propios motores.
9. Provoca una combustión más eficaz, al estar más oxigenado que el diesel convencional.
10. Cumple las mismas especificaciones técnicas legalmente establecidas y aplicables para el diesel convencional.
El Futuro……. Petroleo o Alimentos?
El problema no es solo la escasez del petroleo. No podemos olvidar que el petroleo es un recurso no renovable. En realidad es un deposito de Carbono fosil que se ha acumulado en algunos lugares durante millones de años. Nosotros estamos trasformando ese carbono fosil, que estaba muy tranquilo en donde estaba, en anhidrido carbonico que es uno de los gases de efecto invernadero. En otras palabras, si seguimos consumiendo petroleo hasta que se agote, quizas el planeta este tan caliente que el desastre humano y ambiental sea imparable.
Los problemas ya estan aqui. Hace no demasiado tiempo se produjeron en Mexico graves protestas por el alza en el precio del Maiz, que forma parte basica de la alimentacion de muchos mexicanos. El motivo del alza no fue otro que dedicar una cada vez mayor parte de la producción a producir etanol como biocombustible.
La solucion esta en buscar plantas que cumplan las siguientes condiciones:
- Posibilidad de cultivo en terrenos de escasa fertilidad, para dejar las mejores tierras a la produccion de cultivos alimenticios.
- Alto rendimiento de materia prima por unidad de energia utilizada en su obtencion.
- Facilidad de mecanizacion y manipulacion de la materia prima obtenida de la planta.
- Rapido crecimiento y facilidad de mejora.
Un genero de plantas es muy prometedor y cumple la mayoria de las condiciones anteriores. Se trata del genero jatropha, un genero de plantas del que se conocen bastantes especies y que tiene una gran adaptabilidad a diferentes suelos. Ademas, tiene otras ventajas:
- El subproducto obtenido de la extraccion del aceite puede utilizarse para alimentacion animal, ya sea con variedades no toxicas o mediante un tratamiento termico en las variedades toxicas.
- La semilla puede superar mas del 40% de rendimiento graso.
- En cuatro o cinco años, y a los precios actuales del diesel, es rentable con un precio de 140 $/ton.
- El biodiesel que se obtiene a partir del aceite de jatropha tiene un rendimiento termico del 95% del diesel convencional, de manera que se pueden realizar mezclas con un porcentaje muy alto o ser usado directamente.
- Se pueden obtener hasta 3000 litros de biodiesel de Jatrofa, suficientes como para alcanzar los 55800 km de distancia. Una Hectarea de cultivo de colza, que tambien se utiliza para obtener biodiesel, solo permite que un coche se dezplace 2821 km. En ambos casos se supone un consumo de combustible de 5 litros a los 100 km.
El cultivo de estas plantas se puede realizar siempre y cuando el suelo permita el crecimiento de las raices (buen drenaje) y las precipitaciones oscilen entre los 100 y los 2000 mm. Solo no soporta temperaturas inferiores a -5 ºC durante mas de 20 dias continuados.
Tenemos la solucion a los problemas que ya estan surguiendo. Un Pais como la India tiene un ambicioso plan para abastecer a todos sus ferrocarriles (los mas extensos del mundo) con este biocombustible. Y encima, puede alimentar a su gran poblacion, alimentar a su ganado e ir progresando.
¿A que estamos esperando los demas paises?. Hay que empezar ya, antes de que el cambio climatico sea mas grave y nuestro margen de maniobra sea menor.
fuente: jchamizo.wordpress.com
Jatrofa: Rompiendo el Círculo de la Pobreza
Por ejemplo, el rendimiento de las cosechas en el África subsahariana se prevé que descienda un 20 por ciento en virtud de calentamiento de la Tierra;
Como caen los rendimientos y la demanda aumenta, África se volverán más dependientes de las importaciones de alimentos caros. Ya los pobres en el África subsahariana gastan de 60 a 80 por ciento del total de sus ingresos en alimentos - que se compara con aproximadamente el 10 por ciento en los EE.UU.;
La hambruna inducida por el cambio climático puede desplazar a más de 250 millones de personas en todo el mundo para el año 2050
Considere que el petróleo al precio de 60 dólares por barril ha tenido un impacto desproporcionado en los países más pobres, 38 de los cuales son importadores netos y 25 de ellos importan la totalidad del petróleo que consumen;
Los países en desarrollo consumen aproximadamente el doble de petróleo por dólar de PIB que los Estados Unidos
El alto costo y la inaccesibilidad de los combustibles fósiles, dejan aproximadamente a 2 millones de personas en todo el mundo sin las fuentes de energía fiables, sin refrigeración, sin formas básicas de comunicación, sin calefacción o incluso sin luz.
Para los países en desarrollo, entonces, el cambio climático y las políticas energéticas del mundo son una fuente de la opresión, una fuente de la enfermedad y una fuente de sufrimiento humano.
Dado que dos tercios de la población del mundo en desarrollo obtienen sus ingresos de la agricultura y que el Biodiesel producido de la Jatrofa tiene un enorme potencial para mejorar su situación, el cultivo de la Jatrofa puede romper el círculo vicioso de la pobreza porque tiene un enorme potencial para la replicación En todo el mundo el cultivo de la Jatrofa puede mejorar la calidad de vida de millones de personas.
A nivel de la comunidad, los agricultores que producen los cultivos energéticos dedicada puedan crecer sus ingresos y crecer su propio suministro de energía fiable y asequible
En el plano nacional, producir más biocombustibles generarán nuevas industrias, nuevas tecnologías, nuevos puestos de trabajo y nuevos mercados. Al mismo tiempo, producir más biocombustibles reducirá los gastos de energía y permitir que los países en desarrollo a poner más de sus recursos a la salud, la educación y otros servicios para sus ciudadanos más necesitados
Tomado de jatrophabiodiesel.org
Jatrofa: Planta de energía
POR PATRICK BARTA - THE WALL STREET JOURNAL - HIRIYUR, India—
Jatrofa, un arbusto de Suramérica que produce un aceite que puede transformarse en biodiesel, surge como la estrella de la energía alternativa.
Hasta hace poco, a B.K. Nagendrappa no le interesaba mucho la jatrofa, un arbusto silvestre que abunda en India. Ahora, este cultivador de cocos prevé plantar unas cinco hectáreas de la planta. Varios lo están imitando.
“Esta planta salvará a la humanidad, ya verá”, asevera O.P. Singh, un horticultor del Ministerio de Ferrocarriles de India que también está cosechando jatrofa. Algún día, “¡todas las casas tendrán jatrofa!”, exclama.
Ante el alza de los precios del petróleo, cuyo barril ronda los US$70, esta humilde planta que fue cultivada primero en Sudamérica y traída a India por comerciantes portugueses hace mucho tiempo, se ha convertido en una estrella de las energías alternativas del mundo.
Las semillas de la jatrofa, cuya fruta tiene el tamaño de una pelota de golf, contienen un líquido amarillento similar al aceite de palma que puede convertirse en biodiesel, un combustible renovable cada vez más vital.
Pero, contraria a otras cosechas de biodiesel, puede cultivarse prácticamente en cualquier lugar, incluso en desiertos, vertederos de basura y en medio de rocas. No necesita mucha agua ni fertilizantes y no es comestible.
Eso significa que los ecologistas y legisladores no tienen que preocuparse porque la jatrofa desvíe recursos de cosechas que podrían usarse para alimentar a gente.
Estas cualidades son cruciales en un momento en el que aumenta la preocupación por las consecuencias medioambientales y sociales del auge mundial en las energías alternativas. Para producir etanol y biocombustible se necesitan enormes cantidades de tierra, agua y químicos.
Y a medida que más gobiernos establecen objetivos para su consumo, aumentan los temores de que el mundo no podrá satisfacer la demanda sin causar graves daños al medio ambiente.
Goldman Sachs recientemente citó la jatrofa como una de las mejores candidatas para la producción futura de biocombustible. A finales de junio, el gigante petrolero BP PLC anunció una inversión de US$90 millones en sociedad con D1 Oils PLC, una nueva empresa británica de biocombustibles que está desarrollando jatrofa en India y otros países como El Salvador.
En Colombia, tanto el gobierno como las empresas privadas, también están analizando el potencial de la planta. El entusiasmo por la jatrofa y plantas similares resalta la rapidez con la que los inversionistas están cambiando su estrategia a medida que las deficiencias de otros combustibles renovables se vuelven más patentes.
También muestra los riesgos de las apuestas más recientes, ya que no está claro si la jatrofa y sus similares serán económicamente viables a gran escala. Según estimados, el costo por barril de producir biocombustible utilizando jatrofa es de unos US$43, casi la mitad del costo del maíz y la tercera parte de la semilla de colza, otras dos materias importantes para producir energía alternativa. A ese precio, el biocombustible de jatrofa sería competitivo con el combustible producido a partir del crudo sin necesidad de recibir grandes subsidios del gobierno.
Sin embargo, incluso algunos de los mayores defensores de la jatrofa reconocen que la producción de aceite de la planta es impredecible y a menudo inferior a lo previsto. Aunque puede crecer sin agua, tiende a dar más resultados cuando se riega, elevando los costos de producción y mitigando algunos de los beneficios.
Algunos agricultores ya han informado sobre pérdidas financieras en las plantaciones de jatrofa después de que sus cosechas produjeran menos aceite del anticipado o los compradores pagaran muy poco. Se requiere más investigación “en vez de alboroto”, advierte Manfred Zeller, un experto de desarrollo rural de la Universidad de Hohenheim, en Alemania.
Sin embargo, no se puede negar el atractivo de la jatrofa. Cultivar más aceite de palma, maíz u otras cosechas para producir etanol o biocombustible no es realmente una opción por la escasez de tierra y otras limitaciones.
Agrocombustibles: lo que sigue
Pese a que son ampliamente criticados desde muchos puntos de vista, los combustibles agroindustriales siguen en alza. No es extraño, ya que según estimaciones del Financial Times, sólo en los países de la OCDE reciben hasta 15 mil millones de dólares de subsidios anuales (FT, 30/10/2007). Subsidios públicos que van a engordar el lucro privado, a los que se suman los múltiples subsidios indirectos que reciben algunos cultivos destinados a ese fin, como el maíz en Estados Unidos.
Actualmente, los agrocombustibles son el rubro agrícola con mayor crecimiento en el mercado mundial: en el año 2006 su valor alcanzó 20 mil 500 millones de dólares. La industria espera un mercado de más de 80 mil millones de dólares en tan sólo una década. Fuentes de la propia OCDE aconsejaron el año pasado que los agroenergéticos no deberían recibir subvenciones porque promueven el aumento de precios de los alimentos.
Diversos organismos de Naciones Unidas, como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, advierten que la competencia con los cultivos alimentarios -tanto por el alza de los precios como por la disputa de tierra cultivable- pueden provocar situaciones de catástrofe por hambruna en los países más pobres.
Pero estos son factores sin importancia para los actores que diseñaron y controlan férreamente este mercado: grandes corporaciones automovilísticas, petroleras, de comercio de cereales y de semillas industriales y transgénicas.
Quizá lo más paradójico es que debido a su ineficiencia en términos energéticos, en lugar de mitigar el cambio climático, el auge de los agrocombustibles lo empeorará. A modo de ejemplo, la producción de etanol a partir de maíz consume más petróleo del combustible que genera. En cualquier caso, es claro que lo que mueve a las actores corporativos en este sector, no es el "desarrollo" ni el ahorro de energía, sino el lucro.
Actualmente, la mayoría de los agrocombustibles se producen a partir de monocultivos de caña de azúcar, maíz, soya y palma aceitera. A éstos se han ido agregando grandes extensiones de monocultivos de ricino (higuerilla o mamona) y jatrofa (piñón).
El caso de la higuerilla y la jatrofa, que son plantas que nacen espontáneamente en terrenos baldíos -aunque muchas veces se extienden y se convierten en plaga de los cultivos- es un ejemplo predilecto de muchos gobiernos. Argumentan que como no son plantas comestibles y crecen en terrenos marginales, su uso como agrocombustible es una utilización inteligente de un recurso que no compite con el cultivo de alimentos.
Sin embargo, para que el cultivo de cualquiera de estas especies sea renditivo y llegue a volúmenes que puedan ser de interés para los procesadores de combustible, necesariamente tiene que ser plantado en forma intensiva, en tierras fértiles y con alto uso de agrotóxicos, por lo que de todas formas compite con los cultivos alimentarios y además, aumenta la erosión de suelos y contaminación de fuentes de agua. Para peor, ambas son plantas invasoras y tóxicas, que pueden potencialmente dañar al ganado. Esto ya ha motivado que en regiones de Australia se haya prohibido el cultivo de jatrofa.
No obstante, existen múltiples casos, principalmente en países asiáticos, pero también en América Latina, donde estos monocultivos han sido la excusa final para que los gobiernos desplazaran a campesinos de sus tierras para dar lugar a las plantaciones industriales de agrocombustibles, a manos de grandes empresarios.
En su vida relativamente corta como mercancía internacional, los combustibles agroindustriales ya se han convertido en una importante causa de nuevos atropellos a los derechos humanos y al derecho a la tierra de indígenas y campesinos.
También han dado lugar a alianzas corporativas inéditas, entre rubros industriales donde antes no había una colaboración directa. Además de los actores principales de esta primera generación que son las compañías petroleras y automovilísticas en alianza con los que controlan a nivel mundial el comercio de cereales y los que monopolizan las semillas, otros rubros transnacionales y algunas empresas nuevas, junto a algunas universidades, comienzan a invertir en desarrollos futuros, con el discurso de que van superar alguno de los problemas de la primera generación.
El último informe de 2007 del Grupo ETC (www.etcgroup.org) analiza estas alianzas, así como las nuevas tendencias tecnológicas en esta creciente industria con tantos impactos sociales y ambientales. El panorama es realmente preocupante, tanto por las nuevas configuraciones de poder y el secuestro voluntario de las universidades públicas, como por el hecho de que con la argumentación de superar las fallas de la primera generación se está justificando agresivamente el uso de nuevos tipos de cultivos y pasturas transgénicas así como la liberación de árboles transgénicos, todo ello con impactos de un alcance mucho mayor al que ya está ocurriendo.
En el horizonte ya existen también inversiones en biología sintética -organismos vivos artificiales construidos desde cero- diseñados para la industria de los combustibles. Analizaremos estas nuevas tendencias en un próximo artículo.
*Investigadora del grupo ETC
La Jornada, México, 5 de enero de 2008
Se necesitan políticas adecuadas para impulsar el desarrollo de los biocombustibles
Sin las políticas adecuadas que impulsen su desarrollo, los biocombustibles no disminuirán significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero y podrían ser dañinas para el medio ambiente, se advierte en un informe de la Royal Society del Reino Unido.
En el informe «Biocombustibles sostenibles: perspectivas y retos» se indica que los biocombustibles tienen una función que cumplir en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y hay un gran margen para mejorar su rendimiento general. No obstante, se necesitan mayores incentivos para que se logre materializar el potencial de estos combustibles.
El estudio cuestiona la Directiva sobre biocombustibles de la UE para centrarse en metas relacionadas con la oferta (el 5% del suministro de combustibles debe provenir de biocombustibles antes de 2010, y el 10% de cara a 2020). Asimismo, sostiene que tales metas no constituyen un incentivo directo para invertir en sistemas que proporcionen combustibles bajos en gases de efecto invernadero ni mayores beneficios medioambientales, sociales y económicos. Según los autores, sería una opción mejor fijar metas para la reducción de los gases de efecto invernadero.
«Esto ayudaría a fomentar la mejora de los combustibles existentes y a acelerar el desarrollo de otros nuevos», explicó el profesor John Pickett, director del estudio. «Sin un objetivo concreto corremos el riesgo de perder oportunidades importantes de fomentar innovaciones emocionantes que nos ayuden a disminuir nuestra demanda, cada vez mayor, para el transporte.»
La Royal Society subraya también que los biocarburantes por sí solos no pueden conformar un sistema de transporte sostenible. En realidad es necesario combinarlos con otros avances tales como el diseño de vehículos y motores, el transporte público, la fijación de tarifas de congestión (congestion pricing), la planificación urbana y rural y políticas que fomenten el cambio de conductas.
Otra recomendación está relacionada con las incertidumbres sociales, económicas y medioambientales asociadas a los biocombustibles. «En particular, es necesario precisar con una ciencia sólida el potencial de disminución de los gases de efecto invernadero de los biocarburantes», se lee en el informe.
También se debe abordar el riesgo de «exportar» problemas medioambientales a otros países. Afortunadamente, hay maneras de combinar la producción de biocarburantes en países en desarrollo con la recuperación de tierras degradadas, y en el informe se recomienda aplicar esas maneras «en relación con los intereses del Reino Unido y de la Unión Europea en el desarrollo internacional».
También se subraya la importancia de la investigación y la innovación en el sector. Las políticas deberían fomentar una investigación que mejore la eficiencia, que disminuya los precios y reduzca los impactos medioambientales, se indica en el informe. Asimismo, las políticas deberán asegurar que se realice investigación en toda la cadena de producción, desde la producción de materias primas hasta la conversión y el uso final.
«Existe el riesgo real de que, sin tal apoyo, no se desarrollen muchas de las tecnologías que podrían lograr los mayores beneficios y que el sector de los biocarburantes quede "atado" a un sistema no totalmente óptimo, tanto en términos de eficiencia como de sostenibilidad», se advierte en el informe.
Los objetivos de investigación que se establecen en el informe son: aumentar el rendimiento por hectárea de materia prima y reducir al mismo tiempo los impactos medioambientales negativos; desarrollar nuevas materias primas que puedan cultivarse en ambientes adversos y puedan ser procesadas más fácilmente; mejorar los métodos de procesamiento; desarrollar biorrefinerías; integrar la cadena de suministro para aumentar la eficiencia; integrar el desarrollo de los biocombustibles con el desarrollo de motores; y acordar métodos para evaluar la sostenibilidad.
Este informe aparece en un momento en el que la UE se enfrenta a críticas por sus políticas sobre los biocombustibles. El 9 de enero de 2008, diecisiete organizaciones no gubernamentales (ONG) activas en el campo del medioambiente y del desarrollo enviaron una carta a la Comisión Europea en la que destacan una serie de lagunas en el borrador de la directiva sobre la promoción del uso de energía procedente de fuentes renovables. Según estas ONG, los cálculos de emisiones de gases de efecto invernadero presentados en el borrador del texto son demasiado simplistas y no toman en consideración el impacto de la producción de biocarburantes sobre los ecosistemas, los derechos humanos y los precios de los alimentos, entre otras cosas.
Respondiendo a esta crítica, el portavoz de la UE para temas de energía, Ferrán Tarradellas Espuny, afirmó que la futura directiva incluiría criterios medioambientales. «La directiva que adoptaremos el 23 de enero incluirá criterios medioambientales muy estrictos que tendrán que ser cumplidos por aquellos biocarburantes que se usarán en el mercado europeo», afirmó, y añadió que entre esos criterios estaría el balance neto del CO2 y la cuestión del daño a las selvas tropicales.
Para obtener más información, consulte:
Royal Society:
http://royalsociety.org/
La carta de las ONG puede descargarse de:
http://www.foeeurope.org/agrofuels/index.html
La revolución de los biocombustibles y América Latina
BRASILIA (IPS). Las discusiones durante la reciente Cumbre del G-8 + 5, en Heiligendamm, dejaron en claro que asuntos como el cambio climático, el crecimiento sustentable, fuentes nuevas y renovables de energía y financiamiento para el desarrollo son temas mundiales sobre los cuales los países del Sur deben ser oídos. Al final de cuentas, nuestras poblaciones son las directamente afectadas por esos múltiples desafíos. Más aún, en nuestros países surgen propuestas innovadoras y creativas para enfrentarlos. El aporte de los líderes de Sudáfrica, Brasil, China, India y México durante la Cumbre Ampliada del G-8 refuerza la importancia de profundizar en un verdadero diálogo Sur-Norte.
África tiene un papel central en este debate. El continente está pasando por profundas transformaciones, que sientan las bases de un nuevo ciclo de estabilidad política y dinamismo económico. Son 53 países, vastos recursos naturales y una población joven, que aspira a realizar todo su potencial de desarrollo y prosperidad. Esa África, que visité cinco veces durante mi primer mandato y que continuaré visitando, está reforzando sus vínculos económicos, comerciales y políticos con Brasil.
En la Cumbre África-América del Sur, en el 2005, y en las dos ediciones del Foro Brasil-África, exploramos las múltiples potencialidades de esa asociación. Los biocombustibles pueden dar una calidad superior a esa alianza.
Brasil tiene una experiencia exitosa (de más de 30 años) en la producción de carburantes que combinan la seguridad energética con amplios beneficios económicos, sociales y ambientales. La mezcla de 25 por ciento de etanol en la gasolina y la utilización de alcohol puro en automóviles 'flex-fuel'permitieron reducir en 40 por ciento el consumo y las importaciones de combustibles
fósiles. Dejamos de emitir, desde el 2003, más de 120 millones de toneladas de gas carbónico y ayudamos así a combatir el recalentamiento mundial.
Pero el potencial de las biomasas trasciende la generación de energía limpia y renovable. La industria del etanol creó directamente 1,5 millones e indirectamente 4,5 millones de puestos de trabajo en Brasil. El programa de biodiésel, en su fase inicial, ya brinda empleo a más de 250 mil personas, sobre todo a pequeños agricultores de zonas semiáridas, genera ingresos y
colabora para fijar la población a la tierra. Los biocombustibles también ayudan a combatir el hambre, al aportar ingresos que permiten a las poblaciones pobres adquirir alimentos. Su producción no amenaza la seguridad alimentaria, ya que afecta al 2 por ciento de nuestras tierras agrícolas.
Esos programas desalientan las migraciones desordenadas, reducen la saturación de las grandes ciudades y la marginación urbana, así como la presión de los pequeños mineros y los agricultores para arrasar con los bosques autóctonos. Además, la expansión de la caña contribuyó a recuperar zonas de pasturas degradadas, de bajo o nulo potencial agrícola.
Por todas esas razones, los biocombustibles tienen una relevancia especial para los países en desarrollo. Dado su enorme potencial de creación de empleos y de ingresos, ofrecen una verdadera opción de crecimiento sustentable, especialmente para los países que dependen de la exportación de escasos bienes primarios. Al mismo tiempo, el etanol y el biodiésel abren nuevas avenidas de desarrollo, sobre todo en las industrias bioquímicas.
Son alternativas económicas, sociales y tecnológicas para países pobres económicamente, pero ricos en sol y en tierras de labranza.
Estoy convencido de que los biocombustibles deben estar en el centro de una estrategia planetaria de preservación del medio ambiente. Los acuerdos, como el firmado por Brasil y Estados Unidos y los que están en negociación con países europeos, prevén la instalación de proyectos triangulares, en América Central, el Caribe y África, capaces de unir la tecnología brasileña con las condiciones climáticas y de suelos favorables en esas regiones.
El Gobierno y el empresariado brasileños ya ofrecen cooperación técnica bilateral en la producción de alcohol y de biodiésel en Mozambique, donde un programa de biocombustibles asocia el conocimiento brasileño con el financiamiento británico. Podemos repetir esa iniciativa en toda África subsahariana.
Los biocombustibles pueden ayudar a un mundo que carece de soluciones para la degradación ambiental y el encarecimiento de la energía. Ofrecen esperanza a los países pobres al combinar crecimiento económico, inclusión social y conservación ambiental. Un valioso aliado, por lo tanto, en el combate de la inestabilidad social y política, la violencia y la migración
desordenada.
Entre tanto, esa revolución solo ocurrirá si los países ricos abren sus mercados a los más pobres, eliminando subsidios agrícolas y barreras a la importación de los biocombustibles.
Todos ganarán. Los países en desarrollo generarán puestos de trabajo para las poblaciones marginadas y divisas para dinamizar sus economías. Los países desarrollados podrán acceder a fuentes de energía limpias a precios competitivos, en lugar de invertir en costosas innovaciones para que los combustibles convencionales sean menos contaminantes.
La creación de un riguroso sistema de certificación pública en materia de biocombustibles, reafirmado por acuerdos multilaterales y el compromiso de la opinión pública, ayudará a preservar el medio ambiente y garantizará condiciones dignas de trabajo.
Los biocombustibles ofrecen una alternativa para ayudar a la humanidad a prosperar como un todo, sin dejar a nadie atrás ni hipotecar el futuro de las nuevas generaciones. Este es el mensaje que llevaré a la Conferencia Mundial sobre Biocombustibles, que Brasil está organizando, en el 2008.